Dicen que el destino tiene formas curiosas de unir a las personas y esta historia es prueba de ello. Todo comenzó en una boda, una celebración de amor en la que, por casualidad o por designios del destino, en el que un joven linense escuchó hablar de una chica jerezana que, como él, estaba sin pareja. Le dijeron que era divertida, simpática y que, tal vez, podría ser la compañera perfecta de viaje para reír y soñar juntos… ¿Quién sabe?
Le pasaron su número e, impulsado por la curiosidad y un toque de audacia, se atrevió a escribirle un mensaje, un simple WhatsApp que -sin saberlo- cambiaría sus vidas para siempre.
Ella respondió y, en pocos días, ya estaban planeando su primer encuentro. Fue en Jerez, en el parking de la Plaza del Arenal, donde se vieron por primera vez. Aquel encuentro fue el comienzo de una aventura maravillosa.
Pasaron un tiempo viajando de un lado a otro, recorriendo la autovía entre Jerez y Los Barrios; hasta que un día, con la valentía que solo el amor puede dar, ella decidió dejar atrás su Jerez para vivir de cerca los aires de levante al lado de él.
Y aquí los tenemos, liados en nuevos proyectos de futuro en los que esperamos que estéis todos presentes.